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La Endocrinología, la Psiquiatría  y la Psicología son especialidades que trabajan juntas en muchas ocasiones a la hora de tener que tratar algunas enfermedades o síndromes. El eje hipótalamo-hipófisis-glandular, además de regular muchas funciones del cuerpo, también está en relación con  las emociones, estados de ánimo, conductas, ansiedad y otras cuestiones de lo que se ocupa la psiquiatría. Por ejemplo existen casos de hipotiroidismo con síntomas similares a los de un cuadro depresivo.

        Por otra parte, es sabido que los padecimientos crónicos pueden llevar a alteraciones a nivel emocional. Esto se da, ya sea por alteraciones propias del padecimiento (alteraciones hormonales y/o metabólicas que generan cambios a nivel celular/neuronal y que traen síntomas psicológicos y psiquiátricos), o bien por las dificultades emocionales que pudiera generar el tener que convivir con un padecimiento crónicamente: aceptación de la enfermedad, tratamientos prolongados invasivos, restricciones en la dieta o en la actividad física, limitaciones físicas, cuidados constantes, burnout.

      

Otro punto en donde estas especialidades se encuentran, se relaciona con que algunos psicofármacos pueden producir alteraciones metabólicas como efectos secundarios no deseados durante el tratamiento de un padecimiento psiquiátrico.

Una vez que un padecimiento crónico se presenta, su cuidado resulta en un proceso interminable que, por lo mismo,  generalmente tiene fluctuaciones que dependen de varios factores:

  1. La personalidad del que la padece.
  2. Historia de su vida (traumas infantiles, duelos, antecedentes de enfermedad.
  3. El momento de desencadenamiento
  4. Dificultad para tener deseos de recobrarse (resiliencia).
  5. Tiempo que se lleva viviendo con la enfermedad.
  6. Momento actual: puede haber depresión, desesperanza
  7. Rebeldía o dificultades para apegarse al tratamiento por burnout (sentirse quemado, cansado de cuidarse).
  8. Cambios en la dinámica familiar, por dificultad para adaptarse al manejo del padecimiento.
  9. Inculpación de la persona que la padece: no te cuidas, comes lo que no debes, etc.
  10. Aspectos sociales que apenan a la persona que vive con diabetes, por tener que dar explicaciones de su cuidado.

 

Finalmente, para salir adelante con cualquier enfermedad crónica, es necesario echar a andar un proceso de resiliencia, que es la habilidad para continuar adelante a pesar de las experiencias de vida que producen dolores y cicatrices, lo cual, en ocasiones no es fácil de lograrse por uno mismo.

Por lo tanto es importante contar con la posibilidad de abordar los temas en salud de manera integral e integrada, trabajando en equipo, atendiendo a las necesidades individuales de cada paciente.

Si usted se identifica con cualquiera de estos sentimientos:

  1.    Trauma; por un diagnóstico reciente y repentino.
  2.    No poder seguir adelante con su vida.
  3.    Dificultad en el manejo de su enfermedad.

Vale la pena tener una asesoría psicoterapéutica ya sea breve o a mediano plazo, que consiste en asistir a sesiones de psicoterapia para encontrar la causa consciente o inconsciente que está interfiriendo en el proceso de su padecimiento.

Si usted se encuentra muy deprimido, ansioso, presenta insomnio, a pesar de llevar un proceso psicoterapéutico, entonces es importante que consulte a un psiquiatra.

Si usted se encuentra bajo algún tratamiento psiquiátrico, es importante que le realicen análisis de base y de seguimiento, para ver que no tenga afectaciones metabólicas y que lleve seguimiento con un endocrinólogo.